Incorporación de nuevos compañeros y malas prácticas sindicales en Asturias
En
fechas recientes, han comenzado a incorporarse como trabajadores de
plantilla una serie de compañeros que previamente habían venido
trabajando por medio de empresas de trabajo temporal.
Estas
incorporaciones suponen una muy buena noticia tanto para los propios
compañeros como para todos nosotros, por lo que aporta a la solución
(parcial todavía a la espera de que se contrate a los trabajadores
necesarios para cubrir las necesidades urgentes de personal) del
déficit estructural de plantilla que veníamos padeciendo desde hace
años.
Comenzar
una nueva etapa laboral siempre supone un periodo de adaptación,
aprendizaje y conocimiento del puesto de trabajo y de la empresa en
la que se trabaja.
Por
ello, consideramos fundamental que los nuevos trabajadores encuentren
un entorno de compañerismo, apoyo y acompañamiento, lo mismo que
nosotros nos encontramos hace décadas cuando comenzamos a trabajar
en lo que entonces era Caja de Ahorros de Asturias y hoy es
Unicaja, después de haber sobrevivido, mal que bien, a esa
experiencia desgastarte y traumática que fue el Banco Horrible
Liberbank.
Desde
la CSI, consideramos que, por mucho que cambien las cosas (y lo están
haciendo a velocidades de vértigo) este es y va a seguir siendo un oficio en el que seres
humanos trabajando junto a seres humanos atienden las necesidades de
seres humanos, por lo que la empatía, hacia los compañeros y hacia
los clientes (salvo los casos en que, por su comportamiento, no se la
merezcan) es uno de los principales valores que debemos transmitir a
quienes ahora se incorporan como herencia de quienes nos precedieron.
Como
trabajadores y como sindicalistas (que ambas cosas somos y por ese
orden) consideramos que los compañeros están adaptándose a su
nueva situación y nuestra labor como sindicato es acompañarles en
ese proceso y estar, como con el resto de los trabajadores, a su
entera disposición, dejando que sean ellos, con el tiempo y con su
criterio propio, qué opción eligen entre los distintos sindicatos.
Ahora
hay muchos sindicatos a la caza de clientes y muchos sindicalistas de
vocación sobrevenida que gritan muy alto por cualquier cosa,
generando un ambiente catastrofista que no beneficia en nada ni a los
nuevos ni a los veteranos. Cuando protestar contra la liquidación de
la Caja y los múltiples atropellos derivados de la gestión de los
Horribles, cuyas consecuencias todavía arrastramos, no salía
gratis, éramos muy pocos los que levantábamos la voz y pagábamos el
precio. Los que ahora están a un par de telediarios de salir a
quemar contenedores (en internet, obviamente) firmaban ERES, acuerdos
con brutales recortes laborales y apoyaban con un entusiasmo
impagable (o no tanto) la privatización y el desguace de Cajastur.
Por
eso resulta particularmente indignante que, en Asturias, algunos
dizquesindicalistas se hayan dedicado, desde un primer momento, a
atosigar a los nuevos compañeros mediante llamadas telefónicas,
mensajes y grupos de WhatsApp, utilizando los números de teléfono
personales que dichos compañeros no les habían proporcionado. En
alguno de estos grupos, incluso, se practica el chismorreo barato
acerca de qué compañeros van a incorporarse a la plantilla y qué
compañeros no lo van a hacer.
Esta
práctica, inmoral e ilegal (¿de dónde habrán sacado estos
dizquesindicalistas los números de teléfono de los compañeros si
estos no se los proporcionaron? -Hazte una idea-) rebasa todos los
límites de la desvergüenza incluso en Asturias (donde en materia de
desfachatez sindical ya las hemos visto de todos los colores) debe
cesar de inmediato, para evitar males mayores.
Esperamos
que así sea.
01
de junio de 2026