12 marzo 2026

Afectos y desafectos al reto Iphone: ¿volvemos al antiguo régimen?


Presiones, amenazas (muy poco) veladas, y tontunas varias en torno a una desacertada campaña comercial 

El descriptible entusiasmo, entre muy escaso e inexistente, que ha despertado en los trabajadores esto que llaman reto Iphone nos exime de tener que explicar lo obvio: obligarnos a firmar un compromiso para competir durante dos años entre compañeros de la oficina en la caza y captura de clientes (a como dé lugar) para poder presumir del último modelo de Iphone no nos atrae lo más mínimo.

De más está recordar que, en sitios como Asturias, por motivos que tienen que ver, entre otras cosas, con la situación demográfica y con la trayectoria de maltrato a los clientes del banco horrible Liberbank, más que captar clientes, tenemos que recuperar clientes, cosa harto complicada.

Sin una política comercial agresiva (en el buen sentido de la palabra) y sin una presencia permanente en todas las actividades sociales, culturales y deportivas, patrocinando y publicitando, es muy difícil revertir la sangría de clientes que nos llevó a la situación actual.

Una vez dicho esto, sobre este tipo de campañas, en tanto en cuanto no conlleven amenazas y presiones desmedidas, aconsejamos a los compañeros lo que siempre hemos dicho: a palabras necias, oídos sordos.

En este caso, a pesar de que se dice por escrito que la adhesión a esta campaña es voluntaria, algún directivo aquí en Asturias se permite el lujo de interpretar a su manera esta voluntariedad y, retrotrayéndonos al Antiguo Régimen (tanto al de los Horribles como al del NO-DO) quiere dividirnos a los trabajadores en afectos y desafectos. Así se expresa, muy suelto de cuerpo:

“La no adhesión, si no existe una causa clara que la justifique, puede no transmitir el mensaje adecuado” (sic)

Nos preguntamos: ¿Cuál será esa causa clara que pudiera justificar la desafección al reto Iphone sin que el trabajador transmita “un mensaje no adecuado” (quiera esto decir lo que quiera decir y tenga las consecuencias que tenga)? ¿Serviría un certificado médico de fobia tecnológica? ¿Hay que remitirlo al susodicho directivo para que evalúe si es suficiente para no ser incluido en el fichero de desafectos?

Lo dicho: está claro que es conveniente dejar reposar el ego antes de ponerse a teclear ordenes e instrucciones como si uno fuera algo más que un directivillo de medio pelo.

Otros directivos sugieren como ocurrencia brillante hacer uso de nuestros contactos de WhatsApp para esta campaña.

Si esto sigue así, en breve nos van a sugerir utilizar los contactos de Tinder como base de datos de posibles clientes.

Seguiremos informando.

12 de marzo de 2026