Identificación de clientes en cola: ¿incapacidad y/o mala fe?
Desde Inteligencia de Negocio (es ironía, suponemos, ya que visto lo que hacen deberían llamarse Ignorancia de Este Negocio) publican, días después de ponerse en marcha esa chapuza intolerable, un escrito donde, lejos de despejar dudas, no hacen más que confirmar nuestras peores conjeturas: no se trata sólo de falta de profesionalidad (que también) sino que hay una evidente mala fe en el trato a los clientes y a los trabajadores.
Con la que esta cayendo, a estos cerebros gris marengo no se les ocurre más que establecer una discriminación de los clientes en base a la prioridad (no la nacional, de momento) con criterios “definidos por Negocio” quiera decir esto lo que quiera decir.
Una vez sufridas (con alevosía, premeditación y aprovechando la canícula) en vivo y en directo las consecuencias de esta ocurrencia en los días de pago de pensiones nos percatamos, para nuestro relativo asombro, que estos personajes pretenden no solamente que quienes se equivoquen al teclear el DNI esperen al final de la cola sino que (y aquí viene lo escandaloso) todos aquellos clientes que no sean considerados por Negocio clientes más o menos VIP, s (que no se vengan arriba, que no somos el Chase Manhattan Bank) aunque estén perfectamente identificados, vean como otros clientes que llegaron después son atendidos antes en caja o en mesa.
O sea, que esta gente ha decidido que, por ejemplo si tu madre, pensionista, pretende ser atendida en ventanilla para cobrar su pensión y no entra en esos parámetros de carterización tan misteriosos y tan ridículos como la formula de la Coca Cola, le toca esperar a que no haya ninguno de esos afortunados (que tampoco tiene ninguna culpa de todo este sindiós) delante de ella aunque hayan entrado en la oficina después.
Lo dicho: no es sólo incapacidad (que también), sino que hay mucho de mala fe y de desprecio a los clientes y a los trabajadores de oficinas, esas personas humanas a los que desde Inteligencia (sic) de Negocio se les mira muy desde arriba como si solamente fuéramos cobayas para sus desnortados experimentos.
Algunas oficinas hemos experimentado esta nueva estupidez organizativa como prueba piloto, pero. posteriormente, no nos preguntaron a los trabajadores nuestra opinión (hasta ahí podíamos llegar, que desde las alturas intelectuales Inteligencia (sic) de Negocio tuvieran que preocuparse de las opiniones de los trabajadores de oficinas).
Al parecer, para no tener que tratar con el pobrerío de la oficinas, pusieron varias alertas en Google para ver el resultado de su brillante iniciativa: “Motín en oficinas de bancos” “Incendian una oficina bancaria con los trabajadores dentro” “Las madres de los trabajadores de las oficinas manifiestan que sus hijos, afortunadamente, no tienen nada que ver con Inteligencia (sic) de Negocio”
¿Se nos nota el cabreo?
¿Se entiende que estos personajes no nos van a enseñar lo que hay que hacer para atender adecuadamente a los clientes, con el respeto que se merecen, sean VIP,s o no?
¿Se deduce que vamos a hacer todo lo posible porque se revierta esta barbaridad que es inmoral, contraproducente si queremos seguir adelante como entidad y, probablemente, ilegal?
Pues es tal cual.
A seguir en la pelea, que al contrario que otros, no es la primera ni será la última.
3 de agosto de 2026